jueves, 22 de marzo de 2012

La reforma laboral más nociva para los derechos de la juventud


 

La imposición a decretazo de la Reforma Laboral, por parte del gobierno del Partido Popular supone una declaración de guerra a los derechos de la clase trabajadora que merece una respuesta contundente el 29M.

Esta reforma después de las 52 anteriores, que fueron flexibilizando el Estatuto de los Trabajadores, modifica de forma profunda normas básicas del ordenamiento laboral que ya lo fueron en la reforma de Mayo de 2010 y que provocaron la última Huelga General y la posterior Iniciativa Legislativa Popular todavía pendiente de tramitación en el Congreso.

El sector más vulnerable a esta Reforma Laboral, es la juventud, puesto que precariza nuestras condiciones laborales, negándonos unas condiciones de trabajo dignas y condenándonos a un futuro de paro y precariedad. Nuestras crisis permanentes.

En un Estado con una tasa de paro juvenil por encima del 48% y una tasa de temporalidad de un 70%, una reforma que nos sigue condenando a más paro y precariedad y no plantea un plan de empleo juvenil inserto en el fomento de la economía productiva y la inversión pública, no puede ser la alternativa para la clase obrera y su juventud.

Los contenidos del Decreto-Ley ahondan aún más en la precarización del mercado laboral, estableciendo principios que merman el poder de incidencia de los sindicatos en las empresas, y que por tanto dificultan aún más que los trabajadores y trabajadoras puedan negociar sus condiciones de trabajo. La primacía de los convenios de empresa sobre los que están a un nivel superior es otro de los puntos clave de esta reforma, y es una de las reivindicaciones históricas de la patronal que se está viendo llevada a la práctica tanto por el actual Gobierno como por el anterior.

Además de esto, se rebajan las indemnizaciones por despido a 33 días en el caso de los despidos improcedentes y a 20 por los procedentes, se crea un nuevo contrato en el que el periodo de prueba es de un año (con despido gratuito), se elimina la necesidad de los permisos administrativos para los EREs, se da más poder a las Empresas de Trabajo Temporal haciendo que puedan funcionar como agencias de colocación y así un largo etcétera.

Es la reforma más nociva para los derechos de la juventud desde la transición y no sirve para crear empleo ni para resolver el problema del paro estructural que venimos sufriendo los jóvenes desde décadas, puesto que lo facilita y abarata.

Es el momento de luchar, de movilizarse por nuestros derechos porque solo de esa forma podemos defender todas las conquistas que se han conseguido a lo largo de los siglos y que ahora nos quieren arrebatar.

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